Justicia poética

Publicado en por Israel

 Con motivo del Premio Nacional del Cómic otorgado a Kim y Altarriba por El arte de volar, recupero un artículo que no se publicó escrito hace meses tras la concesión de otro Premio Nacional del Cómic a la misma novela gráfica, en este caso el auspiciado por la Generalitat de Cataluña.

 

Justicia poética en viñetas

 

Son pocos, pero algunos cómics trascienden sus viñetas para convertirse en auténticos actos de justicia poética. El arquetipo de este logro es sin duda Maus, de Art Spiegelman, pero también obras más recientes, como la magnífica crónica periodística Notas al pie de Gaza (Mondadori), de Joe Sacco. Desde su publicación, estaba muy claro que la impresionante novela gráfica El arte de volar (Edicions de Ponent), de Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) y Kim (Barcelona, 1942), pertenecía a esa categoría selecta. 

 

El arte de volar arranca con un dramático hecho real, el suicidio de Antonio Altarriba Lope, padre del guionista. A través de su vida, la novela gráfica va excavando en las lagunas de la historia de España desde el punto de vista de los derrotados por Franco. La combinación del relato familiar con el trasfondo histórico toma una altura que convierte las páginas de esta novela gráfica en algo totalmente memorable. Curiosamente, el desventurado protagonista del libro tiene una conexión tangencial con Barcelona porque una fotografía del padre de Altarriba –en la que aparecía con unas gafas que en vez de cristales imitaban una pared de ladrillos como metáfora de los miedos personales– fue utilizada como imagen promocional del festival de arte BAC! en su edición del año 2003.  

 

bac 

El premio también reconoce al fin el trabajo de uno de nuestros grandes dibujantes de cómic, Kim, el padre de Martínez el Facha.  Para esta novela gráfica, Kim cambió de registro y sorprendió a todos con un dibujo meticuloso que transmitía con precisión toda la emotividad que desprende el relato. “El auténtico mérito del libro es que está muy bien escrito. Tardé cuatro años en dibujarlo y lo iba haciendo  a medida que me llegaba el guión. Hacía mucho tiempo que me dedicaba al dibujo humorístico y aquí me encontré con un relato dramático que acabó entusiasmándome. Creo que uno de sus grandes aciertos es retratar la Guerra Civil Española desde un punto de vista diferente”, explica Kim, feliz además por el buen momento creativo que vive el mundo del cómic. “La verdad es que se podrían haber premiado muchas obras, porque hay autores jóvenes que están haciendo un trabajo excelente”.

 

 Lógicamente, por su implicación personal, para Altarriba –guionista, escritor (recientemente ha publicado un libro de cuentos eróticos), investigador de la historieta y catedrático de literatura francesa en la Universidad del País Vasco– esta obra es decisiva, tanto en su trayectoria profesional como en su historia sentimental. “Soy muy meticuloso en todo lo que hago, pero éste fue un trabajo visceral. Me alegra que El arte de volar sea parte del legado de un hombre que intentó siempre hacer las cosas bien, pero al que todo le salió mal. Además, su historia entronca con los debates actuales sobre la memoria histórica. Me parece lamentable, por ejemplo, que en el Valle de los Caídos estén enterrados republicanos con sus verdugos y que los familiares no puedan sacarlos de allí”, señala el guionista.

 

Altarriba no es ningún desconocido para los aficionados al noveno arte. Hace unos años provocó la ira de los herederos de Hergé por la publicación de Tintín y el loto rosa, un homenaje rompedor en el que, por ejemplo, el intrépido Milú estaba muerto y Haddock se había gastado su fortuna en orgías. Esta obra se ha convertido en una joya de coleccionista porque la todopoderosa Fundación Moulinsart, poseedora de los derechos de Tintín, consiguió prohibir su reedición, un golpe que todavía no se explica su editor, Paco Camarasa.

 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post